“Está bien. No me hace falta saber cuánto stack tiene. Mi carta mayor es un T y por eso no puedo foldear” (Gus Hansen)
Melbourne, 2007. El aire huele a tensión y la alfombra nueva. Bajo los focos del Aussie Millions, Gus Hansen camina hacia su asiento como quien entra a una pista de combate. Camiseta sencilla, sonrisa ladeada, mirada de depredador curioso. Frente a él, más de 700 rivales; detrás, un público que no sabe si está viendo a un genio del póker… o a un lunático que juega con fuego. Gus ya lo sabía: las mejores historias no nacen en la cautela, sino en el filo. Ese día, se llevaría 1,5 millones de dólares y dejaría claro que, cuando él estaba en la mesa, las probabilidades eran apenas un rumor.
Orígenes: Entre Libros y Dados
El 13 de febrero de 1974, en un pequeño pueblo cerca de Copenhague, Dinamarca, nació Gus Hansen. El apodo “Gus” fue idea de su madre, y se quedó pegado a él como una carta marcada. Su infancia no fue de ruido ni de grandes escenarios: recibió educación en casa, guiado por su madre y, de vez en cuando, su tía Elise. En la adolescencia, entró a la escuela secundaria, pero ya tenía un maestro que le enseñaba más que cualquier aula: su padre, quien le mostró el mundo del backgammon, un juego de mesa para dos jugadores que combina suerte y estrategia. El objetivo es mover todas las fichas a través del tablero y luego retirarlas, siendo el primer jugador en retirar todas sus fichas el ganador. Gus se obsesionó. Pasó un verano entero perfeccionando estrategias hasta que fundó un club escolar y organizó torneos que atraían jugadores de varias escuelas.

Cuando no movía fichas de backgammon, devoraba problemas matemáticos. Tenía talento natural, y pronto lo pusieron en cursos avanzados. Con becas acumuladas, cruzó el Atlántico para estudiar en la Universidad de California, Santa Cruz, con la idea de convertirse en contador. Pero el destino se coló una noche cualquiera, en un torneo universitario de póker organizado en la sala común. Ocho jugadores, una mesa de café, y un novato que nunca había tocado una baraja. Gus ganó su primera partida. El póker le habló en un idioma que entendía: el del cálculo disfrazado de caos.
De Soldado a Nómada Del Póker
En 1995, regresó a Dinamarca para cumplir con el servicio militar. Entre guardias y rutinas, las cartas aparecían en los ratos muertos: Omaha, Seven Card Stud, Razz… cada variante era un campo de entrenamiento para su mente. Al terminar, volvió a Estados Unidos y empezó a cazar torneos. Conoció a Huckleberry Seed y Phil Laak, y en 1996 probó su primer gran evento de No Limit Hold’em. Duró poco: eliminado el primer día. Pero la derrota no le dolió; le enseñó.
En 1998, el backgammon ya era un recuerdo. Gus estaba en Las Vegas, absorbiendo todo. Cuatro años después, el mundo lo vería reventar en la primera temporada del World Poker Tour. Ganó el evento de 10.000 dólares en el World Poker Classic y embolsó más de medio millón. Era la señal: dejaría los números de oficina por las cifras irreales del póker.

El Gran Danés Ruge
En 2005, el “Poker Superstars Invitational” puso a prueba a los mejores con una entrada de 400.000 dólares. Gus dudó… hasta que no dudó más. Venció a Doyle Brunson, Phil Ivey y otros colosos para quedarse con un millón. La prensa lo bautizó “El Gran Danés del Póker”. Su estilo era agresivo, creativo y, sobre todo, impredecible: veía flops que otros descartaban y se lanzaba a bluffs que parecían suicidio… hasta que funcionaban. En High Stakes Poker, temporada dos, protagonizó un duelo memorable contra Daniel Negreanu, sacándole 575.000 dólares y asegurando un patrocinio de cinco años con Full Tilt Poker. Su currículum crecía: comentarista de la World Series of Backgammon (2008), creador del canal online “Gus Hansen TV” (2009), y figura constante en las mesas más caras. 2010 fue su año de oro: primer brazalete de la WSOP Europa (450.000 dólares), un millón en el Poker Million IX y otro millón en el One Drop Satellite de 2012. Ese mismo año quedó tercero en el Aussie Millions de 250.000 dólares (820.000 dólares).

El Vértigo De La Caída y Leyenda Viva
Sin embargo, en los años siguientes sus resultados bajaron drásticamente, sobre todo en el póker en línea, donde acumuló pérdidas superiores a 21 millones de dólares, lo que lo convirtió en uno de los mayores perdedores en la historia del póker online. Él mismo admitió que su selección de mesas y problemas de tilt fueron determinantes. Eventualmente, se alejó de los torneos y del circuito de Las Vegas, dedicando más tiempo a su salud física, al tenis y al backgammon.

En 2016 anunció su regreso, pero fue breve. En 2018 volvió a jugar en mesas de altas apuestas en la famosa “Bobby’s Room” junto a figuras como Phil Ivey. Deportista por naturaleza, entrenó a atletas profesionales y se dejó ver en cine y TV. Hoy, sus redes muestran fragmentos de un jugador que sigue persiguiendo la adrenalina en mesas de alto riesgo. Según Hendon Mob, acumula 10,2 millones de dólares en ganancias en vivo.

“La verdad es que en 2003 gané un par de torneos y todos pudieron entender que hasta los idiotas pueden ganar en el poker”,(Gus Hansen)
En el póker, algunos juegan para sobrevivir. Gus Hansen siempre jugó para ver qué pasaba si se iba un paso más allá del borde. Y a veces, ese paso lo llevó a la gloria; otras, al abismo. Pero en cualquier caso, el público nunca pudo dejar de mirar.








