Personas detrás de las cartas #2: Jose (EPT) González
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Un juego de emociones tanto del rival, como nuestras
Segunda entrega de esta serie. Jose es un jugador que ha recorrido muchas mesas en el mundo y jugado grandes stakes, y al que tuve el placer de conocer en LAPT de Montevideo.
Cuando le pregunté a Jose qué porcentaje ocupa lo emocional en el póker, esperaba un número. Su respuesta fue demostrarme que no hay porcentajes, hay capas, y la emoción es la capa que sostiene todas las demás. Me quedé pensando en esa idea, José habla del juego como quien habla de la vida, sin separar una cosa de la otra, y por eso sus respuestas se sienten menos como consejos de póker y más como una forma de pararse. Y eso no deja de ser una lección; saquen sus propias conclusiones.
¿Qué porcentaje crees que ocupa lo emocional en el póker?
Diría que el cien por cien. No es que cada parte tenga un porcentaje, sino que son diferentes capas que afectan en su totalidad al juego; la emoción es la capa principal, la más básica. Está demostrado: hay muchos jugadores top que no son “el más listo de la clase”, pero en lo emocional están bien centrados y les va muy bien; y hay otros excesivamente talentosos, gente muy inteligente, afilada, capaz de leerte el alma básicamente, que luego tienen épocas en que se calientan, gastan más dinero del que deben y toman malas decisiones. Este es un juego mental en el que la emoción es básica, casi como en cualquier juego competitivo. Cuando uno emocionalmente está abajo, o tiene la mente ocupada en algún problema personal, eso se refleja claramente en el juego. Aunque mucha gente se empeñe en querer solvear todo, gran parte de este juego va cien por cien ligado a las emociones, tanto de uno mismo como de los rivales. Me atrevo a decir que el cien por cien.
¿Hay algo que te cueste mucho dejar de lado (un hábito, una actitud impulsiva) que sabés que te haría mejor jugador? ¿Podés decir que es el peor enemigo de tu carrera?
Más que hábitos que me cueste dejar, son hábitos que me cuesta agarrar. El hábito del estudio y del buen descanso, por ejemplo, son hábitos que mejoran mucho la vida de cualquier persona, no solo de los jugadores de póker, y sin embargo me cuesta ponerme a estudiar, repasar manos. También hacer ejercicio, mantener una rutina saludable. Ya no es abandonar hábitos sino incorporar los buenos. Del lado de abandonar: dormir tarde y mal, y perder mucho tiempo en cosas que restan atención y energía, como Instagram y todas esas pequeñas tonterías que en el día a día nos van robando tiempo y pasamos por alto. Y diría que el peor enemigo de mi carrera fue no haber creído antes en la posibilidad de vivir de las cartas y no darle el espacio y la atención que necesita. Creo que ese es uno de los peores enemigos para todos: esas pequeñas cosas que nos restan tiempo y, sobre todo, atención y foco.
¿Sentís que algún golpe te hizo crecer en el póker?
Sí, siento que hubo un golpe en mi vida fuera de las mesas que me impulsó a crecer en el póker, relacionado un poco con eso de las distracciones. Hubo un momento en el que me di cuenta de que hay luchas que de antemano están perdidas. Fue un golpe duro. Entonces decidí lanzarme a la piscina y hacer lo que de verdad quería hacer. Ese golpe personal me hizo darme cuenta de que estoy solo, de que soy dueño de mi vida, de que nadie va a venir a decidir por mí y de que los que quieren echarte mierda siempre van a tener motivos. Ahí decidí darme la oportunidad de jugármela y perder el miedo a equivocarme.
Si mañana te borraran la memoria, ¿con qué cualidad o habilidad que te brindó el póker te quedarías?
Me quedaría con la capacidad de asumir la varianza que existe en la vida, la capacidad de entender lo que he hecho bien cuando todo sale mal y lo que he hecho mal cuando todo sale bien. Eso diría que es lo más importante que me ha dado el póker, y sin quererlo lo extrapolas a todo en la vida. El póker te enseña que no todo depende de ti, hicimos lo que se pudo. Me quedaría con esa capacidad de no ser resultadista, sino analítico en las cosas de la vida.
¿Cuál es tu aspiración más grande?
Mi aspiración más grande, o la única en realidad, es poder darle seguridad a mi familia; poder vivir tranquilo sabiendo que no le va a faltar nada. Dentro del póker te podría decir ganar un brazalete, pero mi aspiración en la vida real —a la cual creo que el póker me puede ayudar, y por eso decido seguir estudiando y jugando— es tener tanto tiempo como recursos para que mi familia esté bien y, sobre todo, poder pasar tiempo con ellos. En fin, mi aspiración más grande es estar rodeado de mi familia.
Jose, gracias, es un verdadero placer escucharte y leerte. Entender lo que hiciste bien cuando todo sale mal y viseversa, es fundamental concuerdo, hay una delgada línea que la distorsiona mucho lo emocional, hace falta estar bien y tranquilo para mirarse sin que el resultado te nuble. También comparto que es base aceptarnos a nosotros mismos con nuestros aciertos y nuestras cargas que al final son lo que somos. El póker muchas veces nos estampa que, por muchas chances que tengamos de que algo suceda, el universo y las cartas tienen su plan. Lo que queda es mantenerse bien, tranquilo y enfocado y, claro, estar listos para, cuando la suerte esté de nuestro lado, poder disfrutarlo en familia.
En la próxima entrega, un jugador del otro lado de la cordillera Martín Celume.
¿Cuál va a ser tu próxima decisión? Suscribite y estudia.
Lo único que depende de vos son tus decisiones.