Elias Gutierrez : Del colchón en el suelo a la cima del póker mundial

Antes de ser grinder, antes de ser youtuber, antes de tener miles de seguidores, Zeros fue simplemente un chico con talento natural para los juegos de estrategia. En los campos de batalla virtual del videojuego Imperium, Elías moldeó por primera vez ese pensamiento táctico que más adelante le daría vida a su imperio.

Elias Gutiérrez es un nombre que se destaca en el póker debido a sus logros excepcionales, dedicación y éxito. No es solo un jugador de póker profesional, ha superado numerosos obstáculos personales, profesionales y emocionales para lograr el éxito. Este artículo proporcionará una descripción completa de su pasado, incluidos sus triunfos y su importancia en la vida. Él se encuentra entre los jugadores de póker que han perfeccionado sus habilidades al tiempo que esas habilidades le han permitido enseñar y compartir su experiencia con los demás. Nacido en Granada de España, comenzó como un jugador prolífico del videojuego “Imperium”, un título de estrategia y batallas en línea, donde desarrolló sus primeras habilidades competitivas. Aquella pasión por los juegos lo llevó a construir, poco a poco, su propio imperio en el mundo real.

Su Historia

A los 20 años, mientras muchos buscan un rumbo y otros se resignan al piloto automático, él encontró una posibilidad distinta: el póker. Un juego de decisiones, números, presión y guerra mental. No fue amor a primera vista, fue algo más profundo: una vía de escape, un canal para canalizar esa energía competitiva que le hervía por dentro… y un camino que, además, ofrecía la posibilidad de independencia económica. Al principio, el póker era solo un hobby más, algo que veía como un juego al que se le podía pagar pasta, ya había dejado 2 carreras y no sabía para que rumbo iba a tomar su vida. Pero, notó que tenía un don para entender el juego. No era solo tener suerte; era saber de estrategia, leer a la gente y decidir bien, algo que tomó muy en serio. En 2014 empezó a jugar más y a estudiar mucho el juego. Le encantaba analizar manos, las opciones y las estrategias. Decidió que, para ser el mejor, debía estudiar y pillar cada parte del juego, de lo técnico a lo más avanzado. Al inicio de su vida, empezó a estudiar bien los juegos y a usar cosas como solvers para entender la matematica detrás de cada mano. En ese momento, Elías ya había abandonado dos carreras universitarias, sin haber encontrado su verdadera vocación. Vio en el póker una vía de escape, un canal donde liberar su energía y perseguir algo que lo apasionara. Pero esa decisión no fue sencilla. Al volver a casa con esa idea, su familia no reaccionó con entusiasmo. Tenía solo dos meses para grindar sin descanso, construir una banca que le permitiera sobrevivir y encontrar un lugar donde vivir.

(Imperium III, el juego que jugaba)

Cuando llegó el momento de mudarse, solo tenía unos 1,000 euros ahorrados. Para muchos, lanzarse a la vida independiente con esa cantidad rozaba la locura. Pero él estaba decidido. Encontró un compañero de piso y se mudó a una antigua casa en Granada. Pagaba solo 23 euros al mes por un cuarto que apenas tenía un colchón en el suelo, un monitor de pantalla gorda, una mesa y una silla barata. Vivía humildemente, pero tenía lo que necesitaba: tiempo, enfoque y una meta clara. Grindeaba día y noche, metiendo volumen al máximo. Comenzó en niveles bajos (No-Limit 2) y fue escalando hasta No-Limit 25, 50 y luego 100. Su progreso fue constante… hasta que llegó el golpe más duro de su carrera: un coaching deficiente lo llevó a perder el 89% de su banca, pasando de 90,000 a solo 10,000 euros. Fue una etapa oscura. Temía perder lo poco que le quedaba y tener que volver a casa, otra vez en el limbo de no saber qué hacer con su vida.

“Recuerdo esos primeros años como una especie de batalla constante con el juego. No tenía todas las respuestas, pero me sentía tan motivado que no quería rendirme. Pasaba noches enteras frente a la pantalla, estudiando, practicando, intentando perfeccionar cada detalle. No fue fácil, pero me di cuenta de que podía hacer algo grande con esto”. (Elias Gutierrez)

Pero no se rindió. Tras un par de años de estudio constante, disciplina y volumen, logró lo que entonces era el pináculo para cualquier grinder online: alcanzar el estatus de Supernova Elite. Junto a ese logro, jugó 1.1 millones de manos y obtuvo importantes resultados en torneos, lo cual le permitió conquistar los niveles más altos como No-Limit 1000 y 2000. Había logrado su objetivo: convertirse en un profesional de élite.

Sin embargo, su ambición no terminó ahí. Con el tiempo, comenzó a construir negocios paralelos que le generaran otras fuentes de ingresos. También quiso potenciar su marca personal. Fue así como en 2015 comenzó a subir contenido a YouTube. Al principio, su idea era simple: compartir anécdotas de su vida, motivar a otros, y transmitir sus conocimientos. Usó por primera vez “PioSolver” y otras cosas de calcular póker para mejorar y decidir mejor en las mesas. Con el tiempo, vio que no solo valía practicar, sino también aplicar lo aprendido. Esto le hizo, en 2016, ser tan bueno que estaba entre los mejores de España. Pero todo cambió el 25 de junio de ese año. En uno de sus videos más importantes, dijo:


“Da la sensación de que si una persona realmente competente se lo propone, puede comerse el mercado de habla hispana haciendo contenido de vlogs. Y vivir de ello.”

Aquella idea lo golpeó como un rayo.

A partir de ahí, Zeros comenzó a producir algunos de los vlogs más interesantes que se han visto en la historia del póker online. Videos que permitían a los espectadores sumergirse en sesiones de high stakes y sentir lo que era enfrentarse a los mejores del mundo en los límites más altos. Este tipo de contenido, con ese nivel de cercanía y detalle, simplemente no existía en el mundo hispano. Su nombre comenzó a resonar con fuerza entre la comunidad de habla hispana. Sus vlogs evolucionaron con el tiempo: desde los primeros videos donde simplemente se sentaba a hablar frente a la cámara, hasta producciones con una edición y calidad visual superiores a todo lo que se había visto hasta el momento. Empezó a ser más abierto con su vida personal y sus experiencias, lo cual generó una audiencia fiel que esperaba con ansias cada nuevo episodio.

Mantener la cabeza fría.

Uno de los mayores desafíos en la carrera de cualquier jugador de póker, especialmente en los niveles más altos, es la gestión del tilt. Elias no fue la excepción. En sus primeros años, experimentó las dificultades del tilt, un fenómeno que afecta a muchos jugadores cuando los resultados no son los esperados. Sin embargo, algo que lo ha caracterizado, es su capacidad para aprender de sus errores y desarrollar una mentalidad resiliente que le permitiera superar los altibajos de la vida de un jugador profesional. El “tilt” es esa frustración que provoca tomar decisiones impulsivas y equivocadas, afectando directamente el rendimiento. Durante las primeras fases de su carrera, sentía esa presión, especialmente cuando las cosas no iban bien. Sin embargo, con el tiempo, comenzó a entender que las pérdidas son parte del juego, y que lo importante era no dejarse consumir por la frustración. Este cambio de mentalidad le permitió no solo superar esos momentos difíciles, sino también aprovecharlos como una oportunidad para aprender y seguir creciendo como jugador.

No fue hasta después de los primeros dos o tres años que realmente comprendió lo que significaba “mantener la cabeza fría” en situaciones de presión. Como muchos jugadores, al principio tenía momentos de frustración. “No tenía confianza en mí mismo, y cuando las cosas no salían bien, era difícil mantener la calma. Pero con el tiempo me di cuenta de algo importante: el póker, al igual que la vida, no siempre se puede controlar. Aprendí a aceptar la derrota sin pelearme con lo que no podía cambiar”, reflexiona.

Esta mentalidad de aceptar los altibajos fue clave para su crecimiento, no solo como jugador, sino como persona. Aprendió a no tomarse el juego tan personalmente, y eso lo hizo mucho más fuerte. “Entendí que lo que realmente importa es cómo te recuperas después de un mal momento. No es sobre evitar la derrota, sino sobre cómo manejas lo que viene después. Eso fue un gran cambio en mi enfoque, y me permitió crecer mucho más rápido como jugador”. Lo interesante de su trayectoria es que, además de mejorar su enfoque mental en el póker, lo aplicó a otros aspectos de su vida. Aprender a aceptar lo que no se puede cambiar le ha permitido enfrentarse a las dificultades fuera de las mesas con una actitud mucho más calmada y racional. 

YouTube.

Tras el lanzamiento de su escuela de póker, todo parecía ir bien. Pero cuando manejas tantos proyectos al mismo tiempo, el estrés y los problemas no tardan en llegar. Uno de esos desafíos fue su formato de vídeos de entrenamiento avanzados, centrados en aspectos específicos del juego: defensa de ciegas, juego en posición, juego fuera de posición, botes multiway, enfrentamientos contra novatos, entre otros. Era una gran idea, pensada para ayudar a la comunidad y monetizar su conocimiento. Sin embargo, se convirtió en una pesadilla. La facilidad con la que su contenido podía ser pirateado y redistribuido lo golpeó duramente. A eso se sumó el desgaste de tener que ser jugador, streamer, YouTuber y administrador de un negocio, todo al mismo tiempo. Su carrera como jugador comenzó a resentirse. Dejó de sentirse feliz. En más de una ocasión subió videos donde, con sinceridad, explicaba por qué estaba ausente, qué lo tenía bloqueado, qué lo estaba desgastando.

Pero la resiliencia que lo caracteriza no le permitió rendirse.

“Al principio, mis videos sobre estrategias de póker fueron una forma de conectar con los jugadores que querían aprender más sobre el juego. Pero pronto me di cuenta de que quería compartir más sobre mi vida. Eso es lo que me motivó a mover mi canal hacia un formato de vlogs. Quería que la gente viera no solo al jugador de póker, sino también a la persona detrás de él”, comenta Elias.

Actualidad.

En el presente, ha encontrado un equilibrio. Ha formado una estructura, un equipo, una vida más feliz. Ha trabajado con PokerStars, ha viajado a los eventos más prestigiosos del mundo, se ha enfrentado a los mejores jugadores en torneos legendarios. Y aunque su contenido sigue enfocado en un nicho específico, ha comenzado a trascender. Ya no solo lo siguen jugadores de póker: también lo siguen personas interesadas en la vida de Elías Gutiérrez. Porque su historia no es solo la de un grinder. Es la de un joven que decidió creer en sí mismo cuando nadie más lo hacía. Es la historia de alguien que, con 1,000 euros y un colchón en el suelo, se prometió que lo iba a lograr. Y lo logró. Lo que ha construido, lo ha hecho con visión, con coraje y con una voluntad inquebrantable.

“Cada victoria tiene su propia historia. Hay algo increíblemente gratificante en alcanzar tus metas, pero lo más importante para mí es que siempre me esfuerzo por mejorar. Incluso cuando gano, siempre estoy buscando qué podría haber hecho mejor”, comenta con humildad.

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